Desarrollamos proyectos de investigación, intervención y transferencia en colaboración con escuelas y comunidades locales. A través de metodologías relacionales, participativas y lúdicas, buscamos hacer emerger experiencias más inclusivas, saludables y empáticas.
Valoramos la construcción colectiva del conocimiento y el diálogo entre la investigación académica, las prácticas educativas y otras formas de participación comunitaria. Entendemos estos intercambios como un camino para generar transformaciones significativas y socialmente comprometidas.
Como espacios de cuidado, socialización y participación, las escuelas pueden ofrecer oportunidades fundamentales para el desarrollo de la agencia, el bienestar y la creación de sentido en participación.
Nuestro trabajo se inspira en el enfoque enactivo, propuesto por el neurobiólogo chileno Francisco Varela, que destaca la importancia de la experiencia corporizada (embodiment), la agencia, la autonomía, la afectividad y la empatía. Desde esta perspectiva la salud es concebida como un proceso emergente que no puede reducirse a reglas o mecanismos locales aislados. Comprender cómo interactúan los niveles globales y locales puede arrojar luz sobre la salud y las dinámicas interpersonales.
Experiencias corporizadas y lúdicas en Niños/as de escuela primaria
Estudiamos cómo la participación en intervenciones enactivas lúdicas que desarrollan la atención plena, la conciencia interoceptiva y propioceptiva, juegos no competitivos, e instancias de reflexión grupal influye en la salud, la agencia, la empatía y las relaciones sociales en niños y niñas de edad escolar. A través del análisis de redes, evaluamos cambios en las relaciones interpersonales entre pares de un grupo áulico.
Nuestros hallazgos sugieren que experiencias lúdicas orientadas a la integración cuerpo-mente y a la creación participativa de sentido pueden promover tanto el bienestar psicofisiológico como la calidad de las relaciones sociales en contextos escolares. Estas experiencias se asociaron con una disminución del estrés crónico, reflejada en la reducción de los niveles de cortisol en cabello y saliva, y con transformaciones en la dinámica relacional entre pares. Los niños y niñas incorporaron con facilidad estas prácticas corporizadas en su vida cotidiana, especialmente para afrontar situaciones conflictivas o emocionalmente desafiantes. Asimismo, ampliaron el número de compañeros y compañeras con quienes elegían jugar, configurando una trama de vínculos más conectada y dinámica, mientras que quienes inicialmente se encontraban más aislados comenzaron a integrarse más activamente en la vida social del grupo
Estructura de las relaciones entre pares antes y después de la intervención. Se observa una red más amplia e integrada, caracterizada por un mayor número de vínculos entre los participantes tras la intervención.
Relaciones recíprocas antes y después de la intervención. Los resultados muestran un incremento en la cantidad de elecciones mutuas entre los niños y niñas tras la intervención.